AustroeslavismoEl austroeslavismo fue una orientación política de los eslavos del Imperio austrohúngaro en el siglo xix (particularmente checos y croatas) en el doble contexto de la adhesión a los valores eslavófilos y de la fidelidad a la dinastía de Habsburgo. HistoriaJernej Kopitar (1780–1844), erudito esloveno y paneslavo, está generalmente considerado un pionero del austroeslavismo. A comienzos del siglo xix, organizó un cenáculo de eruditos, sobre todo serbocroatas, para recolectar las «antigüedades eslavas». Kopitar y sus émulos fueron los fundadores de la historia de la literatura, que en sus mentes permitía estructurar un renacimiento cultural eslavo en la monarquía de los Habsburgo.[1] ![]() Para los checos, el austroeslavismo, inicialmente moderado, buscaba evolucionar la «doble monarquía» austrohúngara a una monarquía tripartita cuya tercera entidad habría sido un reino de Bohemia-Moravia.[2] Para los croatas, tenía el objetivo de crear un reino triunitario de Croacia-Eslavonia-Dalmacia unificando el reino de Croacia-Eslavonia (adjunto a Hungría) y el reino de Dalmacia (adjunto a Austria) en una cuarta entidad.[3] Más allá de estos proyectos, lo que reivindicaba el austroeslavismo era una forma de democratización por la «federalización» de Austria-Hungría.[4][5][6] Además de los checos (como František Palacký o František Ladislav Rieger) y de los croatas (como Franjo Rački), los partidarios del austroeslavismo contaron con algunos teóricos socialdemócratas austríacos tales como Otto Bauer y Viktor Adler. Hacia 1890, las ideas políticas más radicales de los Jóvenes Checos y de los eslavos del sur, que reclamaban un reino eslavo del sur que englobara también Bosnia y Herzegovina, marginalizaron el austroeslavismo moderado que había prevalecido hasta entonces.[3] Más allá del proyecto trialista, la cuestión planteada por el austroeslavismo versaba sobre la federalización y la democratización de Austria-Hungría. A pesar de que limitaba la autonomía de las minorías, no fue la monarquía lo que se puso en tela de juicio, sino el compromiso austrohúngaro de 1867 y su complemento croatohúngaro de 1868-73 (con concesiones más modestas). Lo que se reivindicó con el austroeslavismo era una democratización a través de la «federalización» de Austria-Hungría. Publicado en 1905, el proyecto tripartito de Heinrich Hanau añadía un estado sureslavo a Austria y reunificaba Galitzia, Bucovina y Hungría en una misma entidad, reagrupando de esta manera a ucranianos y rumanos del Imperio, pero reduciendo la proporción de magiares a alrededor del 36% en esta entidad. Los dirigentes húngaros, en su gran mayoría procedentes de la aristocracia, se opusieron firmemente al austroeslavismo y a los movimientos encaminados a federaizar Austria-Hungría, ya que su política discriminatoria de nacionalidades iniciada en 1867 tenía por objetivo la formación de un Estado-nación estrictamente húngaro y católico o protestante sobre el conjunto de las Tierras de la Corona de san Esteban (donde los magiares constituían el 47% de la población y donde esta «magiarización» debía convertirlos en una gran mayoría social).[7] El fracaso del austroeslavismo y la imposibilidad de reformar y federalizar Austria-Hungría desembocaron, al final de la Primera Guerra Mundial, a la desintegración de este imperio. Variantes federales
Véase tambiénNotas y referencias
|
Portal di Ensiklopedia Dunia